Finalmente, diciembre

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Finalmente ya diciembre llegó. A solo un par de semanas para despedir el año 2017, algunas cosas comienzan a caer en su sitio. Por fin ya estoy mudada. Aquí debo poner muchos signos de exclamación 🙌🏽 y agradecimiento: la vida me da una tregua.  

Dormir entre cajas y bolsas no es placentero, pero tengo que confesar que un gran peso se me ha ido de arriba, aunque mi cintura esté resentida. Lo digo sin miedo: estoy feliz. 

Feliz y determinada. Feliz y en paz. Feliz con la persona que quiero ser y lograr.  

Aún aprendo a renunciar y batallar sobre mis propias percepciones. Aprendo a lidiar con todo lo perdido. Aprendo a fluir y a renunciar. Aprendo de muchas formas posibles e imposibles. Mi gran lección: de alguna manera no la descifro tan simplemente y en ocasiones si. Soy un germen mutante.  Nebula gaseosa en constante caos y explosión. Así va mi vida, así el Universo va enseñándome a vivir. 

Mis procesos suelen ser caóticos y dolorosos. Y por momentos me siento como si hubiera estado en una larga recuperación después de una catástrofe o enfermedad. Y después de dos huracanes, no es para menos.  

Por ahora voy botando y limpiando profundamente, haciendo espacio para lo nuevo. Afuera y adentro. De aquí en adelante hago lo que pueda con lo que tenga sin afanes mayores, excepto ser feliz y creo que de eso se trata todo. 

❤️