2017: un cuadrilátero

Repasar un año, este año en particular, es un ejercicio de memorias, una detrás de la otra. El 2017 no fue un buen año, ni para mi ni para mi familia ni para mucha gente que conozco. Fue bueno para otros. Siempre hay dos lados  de la moneda. Dos versiones en una misma historia. Así es la vida.

No hay rencores. Hay memorias de dolor y de rabia. Hay espacios para sanar. Aunque las heridas se sucedieron una tras otra.  

La vida ha sido muy dura. Injusta en muchos niveles. Sobre todo con mis seres más queridos.  

Cuando pienso en el 2017, la imagen que me viene a la mente es la de un cuadrilátero de pelea en el cual desde el inicio de la campana en el primer round hasta el último, la jornada ha sido de golpes sin parar. 

No es solo que los últimos 4 meses del año fueron un torbellino cuesta abajo, sin freno, a golpes, con muchas necesidades, violento. Sino que éstos cuatro meses pasados me quitaron cualquier esperanza y también cualquier miedo. Sobrevivir dos huracanes en un mismo mes es algo definitivamente inolvidable. Algo invariablemente cambió. La sensación de sentirme abandonada a mi suerte me hizo ser más fuerte. Más voluntariosa, con mucha sed de libertad y hambre hecha determinación. La rabia se ha convertido en gasolina para hacer las cosas que quiero hacer.  

No se si lo lograré, pero estoy determinada a hacerlo.  

Estuve la mayor parte del tiempo de este cuadrilátero 2017 en el piso, sin poder levantarme propiamente. Sin poder comprender mi lección y el porqué de los fracasos. Estuve hundida en la mierda. En la resignación, en la desesperanza, en todas las frustraciones del mundo. 

Digamos, que así me fue sometiendo la vida. Digamos que así me fue destruyendo el Universo. Digamos que así me fui resquebrajando cada uno de los días de este 2017.  

Y en cada escalón que fui cayendo, más fuerte fue el abandono y mucho más mi fuerza interior. Creo que al final, ya en el 12, la  auto compasión, terminó de irse por el hueco para dejarme esta persona que soy ahora. 

Esta persona ferozmente solitaria y determinada. Esta persona que está dispuesta a jugarse la voluntad de crear y de hacer para salir del estancamiento y de la mierda. 

Ya no tengo una lista de sueños. Ahora tengo un conjunto de preguntas que aguardan por su lección. Se que algunas no tendrán respuesta. Pero si estoy dispuesta a levantarme del piso. Sin eslóganes sin palabras vacías, sin dioses. 

Adiós 2017, espero alegre tu salida. Gracias por tanto y gracias por la nada. De seguro que evolucionaré, estoy determinada a ello.  

✨🌙❤️