Poema

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Bajo este cuerpo crecen dolores.

Pequeños bultos que adolecen y deforman,

¿deconstruyen?

Así como el ansia de la hormiga en su

ajetreo perenne, así a pedacitos, bajo

la sombra de lo imperceptible.

Así se va borrando lo normal,

lo que apenas conocemos,

lo terriblemente usual para el

ojo acostumbrado a no indagar.

Allí, en este breve tiempo en que todo

se deforma, el caos siempre tiene su belleza.

Y nacemos un día de éstos con la

ensoñación animal de una jauría o con

el estar agresivo de ser hoja y flor, fruto, piedra, raíz.

En este cuerpo duele la evolución.

Y duele el camino y la nube que pasea

su claridad y su mar arrullando, batiendo.

 

Bajo este cuerpo crecen misterios

que un día escupirán semillas.

Con todos mis nombres.