Correr en el paraíso

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 5:46 amla luz ya estaba presente, suave y perceptible, la lluvia también. Es domingo. Lo primero que pienso es en la lluvia- “no importa, lo haré como quiera.”

Correr en el paraíso tiene sus cosas. Es como el amor, tan contradictorio y hermoso a la vez. Mi primer 5k, meta cumplida para este año 2018. Correr me ha dado grandes satisfacciones y lecciones que no olvidaré. Me ha hecho sentir que puedo lograr sobrepasar mis obstáculos, a ser persitente a ser una versión mejor de mí misma en cada corrida. Todo eso suena a post de Pinterest pero es abrumadoramente cierto. Y esto no viene solo, también tengo dolores y calambres pero el dolor físico no me ha impedido hasta ahora de seguir y correr y añadir millas a mis rutas. Corro mientras pueda y espero hacerlo hasta el final de mis días. Corro con el compromiso del deber. Me debo. Le debo mucho a la Nieves que fui, soy y seré. No tengo otra manera de pagar que esta.

Muchas puertas y proyectos se han cerrado. Muchas frustraciones acumuladas a lo largo de mi vida y mi “carrera” creativa en una gran pausa.  Muchos sueños muertos e inexistentes. Soy hija de la oscuridad. El universo me abandonó a mi suerte. No tengo nada y estoy aquí, feliz y decidida. Feliz y cansada. Feliz e inquebrantable, por ahora. Feliz porque al menos puedo correr y eso basta por ahora. Construyo mi cuerpo, mi espíritu, mi mente y eso es lo que puedo hacer por ahora.

La hipersensibiliad de mis sentidos me permitió disfrutar la interesante marcha simultánea de mil personas corriendo y caminando a la misma vez. Todas las palabras de apoyo, la solidaridad, las risas. Fue lindo y reconfortante. Mi tiempo fue bueno, 37 minutos intensos y activos, purificadores.

Ya puedo hacer una marca de cotejo en mi lista, ya he cumplido. Por lo demás, si tengo que esperar 20 años más para lograr mis objetivos creativos, esperaré sólo si tengo la oportunidad de correr y correr y correr.